viernes, noviembre 30, 2007

Malaise (Nos sobran los motivos)

Cette sensation perpetuelle
de vouloir vouloir m’enfuir,
me chercher une autre vie
mais ne savoir que faire d’elle

Cette envie qui parfois me prend
de vouloir déboiter, partir vivre
sans jamais penser à survivre
la vie d’un clochard intinérant

Cette envie d’écrire
mais ne savoir quoi dire

Les vers privés que je viens d’effacer
de ce billet trop publique pour les montrer

L’envie de changer,
envie qui fait bouger
mais qui me paralyse,
qui m’empêche de partir
de peur de ne rien faire
de ma liberté regagnée.

Ces chaines qui m’emprisonnent
qu’à mon siège me tiennent
Cette peur de tout perdre
au moment d’entreprendre

le chemin libérateur
que je me suis tracé
mais est encore offusqué
dans ma tête de rêveur

J’aime pas mes rimes, je les trouve banales et sans rythme mais c’est ce que je voulais dire et je l’ai dit.

Nos sobran los motivos


Esta sala de espera sin esperanza,
Estas pilas de un timbre que se secó
Este helado de fresa de la venganza
Esta empresa de mudanza
Con los muebles del amor

Esta campana mora en el campanario,
Esta mitad partida por la mitad,
Estos besos de Judas, este calvario,
Este look de presidiario,
Esta cura de humildad.

Este cambio de acera de tus caderas,
Estas ganas de nada menos de ti
Este arrabal sin grillos en primavera,
Ni espaldas con cremalleras,
Ni anillos de presumir.

Esta casita de muñecas de alterne
Este racimo de pétalos de sal
Este huracán sin ojos que lo gobierne
Este jueves, este viernes
Y el miércoles que vendrá

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

Este nido de pájaro disecado
Este perro andaluz sin domesticar
Este trono de príncipe destronado
Esta espina de pescado
Esta ruina de Don Juan.

Esta lágrima de hombre de las cavernas,
Esta horma del zapato de Barba Azúl,
Qué poco rato dura la vida eterna
Por el túnel de tus piernas,
Entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida
Con su terco knock knocking´in heaven´s door,
Estos labios que saben a despedida
A vinagre en las heridas
A pañuelo de estación

Este ladrón aparcado en tu toga
La rueca de Penélope en Luna Park
Estos celos que sueñan que te desnudan
Esta caracola viuda
Sin la pianola del mar

No abuses de mi inspiración,
No acuses a mi corazón
Tan maltrecho y ajado
Que está cerrado por derribo.
Por las arrugas de mi voz
Se filtra la desolación
De saber que estos son
Los últimos versos que te escribo,
Para decir “condios” a los dos
Nos sobran los motivos.

Joaquín Sabina

domingo, noviembre 18, 2007

Seguridad al volante

Lo más importante es la seguridad...