miércoles, abril 13, 2005

Viajar a Angola: Reglas para amargarse la vida

Lo primero que debe uno hacer es por supuesto conseguirse un pasaje a Luanda. Tiene que ser Luanda porque si se va a otro país o incluso a otra ciudad de Angola tal vez no se consiga el mismo efecto. Los resultados podrían ser incluso peores como por ejemplo si decidiera uno ir a Harare como me sucedió hace 2 años. Lo del pasaje no fue muy difícil porque mi jefe y su jefe tenían muchas ganas de que fuera. Otra cosa importantísima es tratar de ir solo. Piece of cake también, la comercial que me acompañaba se enfermo el día del viaje. Tener una ex-novia a la que no querés ver en el país visitado pero que vas a tener que llamar porque te morís del embole ayuda bastante en la búsqueda de la perfección embolística.

Fundamental para conseguir un resultado óptimo es elegir la época correcta del año para ir. En este caso la más conveniente viene a ser aquella en la que no queda lugar en ningún hotel, que sea verano, caluroso y húmedo es un detalle útil pero para nada indispensable. Ahí es cuando entra en juego la ventaja de tener un jefe de jefe que vivió en Angola y cree que Luanda no ha cambiado en los últimos 10 años. Este jefe se encargará de encontrarnos un alojamiento alternativo en las afueras de la ciudad y a un precio sustancialmente mas bajo que el de los hoteles locales. No conviene preguntarse sobre cuestiones metafísicas como la calidad del tal hotel, el emplazamiento o el hecho de que tenga nombre de empresa de reparación de autos (Tecnocarro) porque puede uno arrepentirse de lo que esta por hacer y se perdería una de las experiencias mas interesantes... Digo estresantes de su vida.

Para que el viaje no sea más catastrófico ni mucho mas caro de lo esperado se aconseja hacerse ir a buscar al aeropuerto. Los taxis en Angola no tienen existencia real, solo virtual. Existe una empresa de remises pero por suerte no tuve que experimentarla. Según dicen son carísimos. No hablemos de lo que los locales llaman "taxi": una especie de combis todas destrozadas que se comparten con al menos 20 personas más excluyendo al borracho que maneja (en Kenia se llaman "matatu" y sirven cerveza a los pasajeros). Al parecer son la mayor causa de accidentes en Luanda.

Ya solo nos queda agregar los pequeños imprevistos de siempre como que el conductor tenga instrucciones de encontrarnos un mejor lugar y nos pasee por las afueras de la ciudad buscando un lugar mas cercano para recién desistir después de 3 horas y llevarnos al lugar choto que le pedimos al principio.

Después de este pequeño contratiempo la situación debería desarrollarse según estaba previsto, el "hotel" Tecnocarro es una porquería, te dan de comer por poca plata pero te pasas toda la noche con una flor de patada al hígado, conseguís dormir una noche en casa de tu ex sin que piense que querés algo para poder llegar el lunes a Luanda en menos de 3 horas. El lunes te encuentran otro lugar para dormir. No, no, nada de hacerse ilusiones, no es un verdadero hotel. Es una residencia en un centro deportivo y para llegar hay que atravesar una especie de villa que no da mucho miedo porque al lado de la prisión y la refinería (entre otros) que había que pasar para ir a Tecnocarro no es nada.

Ah, esto se parece mas a un hotel pero... ¡Ay! Dejaron la ventana del baño abierta y esto esta lleno de mosquitos. Lindo, lindo, con el riesgo de malaria siempre es lindo contar con un par de mosquitos para poder contagiarse. Ah, y para variar no hay shampoo pero a eso ya me había acostumbrado en Tecnocarro.

Una nota especial de color local (además de negro) es que este país no solo es del tercer mundo (en África uno aprende a redefinir el termino y la Argentina parece de verdad estar en el primero) sino que solía ser comunista. Imagínense lo que puede ser una empresa pública de este país. Bueno, no solo es una empresa pública, es la aerolínea de bandera y me toca tomarla para volver a Sudáfrica. Creo que soy uno de los hombres mas afortunados del mundo. Esta gente tiene varias buenas costumbres de las que ya no se ven en el Viejo Mundo. A saber, no utilizan el sistema Amadeus. ¿Que qué es eso? Cuando uno es langa y viaja mucho aprende que todas las reservas aéreas del mundo están controladas por una empresa y un sistema que se llaman ambos Amadeus. ¿Todas? ¡Nooooooo! Existe un pequeño pueblo de irreductibles angoleses que aun se resiste gracias a la ayuda de una misteriosa poción mágica. Ma que poción mágica ni poción mágica, se les canta no usarlo y son los únicos, que yo sepa, que no lo usan. Esto tiene como consecuencia que no se puede reconfirmar el pasaje en cualquier agencia. No. Hay que ir a las oficinas de la TAAG. ¿Y para que quiero yo reconfirmar mi pasaje? Se estarán ustedes preguntando... Esas son cosas de otros tiempos. Y bien, no. En Angola todavía existe y si no lo haces... Guess what? ¡No viajas! Le venden tu pasaje al mejor postor. Es decir al más coimero.

Lo voy a dejar todo ahí porque mas allá de los pequeños contratiempos Angola es un país muy lindo y con gente muy simpática que te mete la mano en el bolsillo cuando le pasas cerca pero de esos tenemos también en casa. ¿No?