jueves, julio 29, 2004

Vacaciones

C'est tout. Me voy de vacaciones. Trataré de postear por mail pero no estoy seguro de que funcione. En una semana estoy de regreso.

sábado, julio 03, 2004

¡Ciudad de locos!

Anoche me agarró a carterazos una chica. ¿Por qué? For no particular reason. Se le ocurrió que tenía que darme un par de carterazos por haberle pedido un poco de respeto.

Empecemos por el principio. Anoche, una noche un poco lluviosa, decidí irme a un bar con algunos amigos. Al salir eramos 4, no los mismos 4 cuatro que entramos pero 4 al fin. Colombiana, española, mexicano y yo. Dicho de otro modo, Ximena, Montse, José Luis y yo decidimos tomarnos un taxi para volver a nuestras respectivas casas que quedan cada una de camino de la otra. Nos vamos a la parada de taxis y nos plantamos a esperar detrás de las 20 personas que hay ahí. Conseguir un taxi en Paris a las 2 de la mañana es una tarea un poco ardua pero lo sabemos y es un país civilizado, se hace una cola en la parada y los taxis no paran más que ahí. ¡Nooooooooo! Grave error. Los habitantes de Paris son peor que los argentinos y cuando se trata de romper las reglas, todos están listos. Todo el mundo para taxis 100 metros antes de la parada o en la esquina de enfrente y los guachos de los taxistas los suben. Otras veces me ha pasado que me dijeron: "No, señor, hay una parada ahí y tiene que esperar ahí".

No es esto lo más jodido sino que en la cola se empieza a agregar gente. ¡Adelante! ¡Se agregan adelante! Después de que toda la gente en la cola nos preguntase de donde eramos (4 latinos conversando en la calle es una experiencia acústica inusitada para los parisinos) y de explicarles que eramos de 4 países diferentes (verdaderos o imaginados), nuestros amigos indopaquistaníes de adelante se empiezan a quejar de un grupo de 3 turquitas (beurettes en vesre francés) que se acaban de agregar adelante de la cola. Como a nosotros también nos jode y no tenemos nada mejor que hacer me voy a decirles algo. En francés claro, y como un francés, invocando los valores republicanos de respeto por el prójimo y patatí patatá y ña ña ñi ña ña ña.

En eso una de las pendejas enloquece y empieza: "Vous me faites chier. Ce pays de merde où personne respecte rien" y en eso se centra su griterío cuando con su cartera me asesta un golpe en el brazo izquierdo. Sigue a los gritos contra la falta de respeto mientras sus amigas tratan de calmarla (y espero que le expliquen que la irrespetuosa era ella) y en eso de vuelta su cartera. Una vez más, y esta vez más fuerte, la emprende contra mi brazo izquierdo y después de unos gritos más ya se calma.

Lo logramos. Se fue de la fila. Todavía me duele el brazo.

Este relato no es la única prueba de que esta es una ciudad de locos pero es la más reciente.